Cada proceso comienza con una evaluación clínica. No todos los consumos problemáticos son iguales ni todas las personas necesitan el mismo objetivo o ritmo de trabajo.
Áreas de atención
Cannabis: consumo diario, pérdida de control, desmotivación, ansiedad, dificultades de sueño o dificultad para dejarlo.
Alcohol: consumo frecuente, atracones, conflictos, consumo para regular emociones o recaídas. Cuando exista dependencia física o consumo elevado, puede requerirse supervisión médica; no siempre es seguro abandonarlo bruscamente.
Cocaína y estimulantes: craving, impulsividad, agotamiento, ansiedad y repercusiones económicas, laborales o relacionales.
Benzodiacepinas y otros fármacos: uso prolongado, aumento de dosis o mezcla con otras sustancias. La retirada puede requerir coordinación con el profesional médico prescriptor.
Policonsumo y conductas adictivas: consumo combinado, juego, apuestas, compras, pornografía, pantallas u otras conductas repetitivas con deterioro o sufrimiento.
Proceso terapéutico
Evaluación: consumo, estado emocional, salud física, contexto y riesgos actuales.
Objetivos compartidos: abstinencia, reducción de daños, prevención de recaídas, mejora del sueño, rutinas o vínculos.
Intervención: desencadenantes, craving, regulación emocional, habilidades de afrontamiento y organización cotidiana.
Prevención de recaídas: se analiza lo ocurrido y se ajusta el plan; no se interpreta automáticamente como fracaso.
Límites y seguridad
La terapia online no sustituye la atención urgente. Ante riesgo suicida inmediato, intoxicación relevante, psicosis, violencia, abstinencia potencialmente peligrosa o incapacidad grave para mantenerse seguro, se requiere atención médica urgente o recursos especializados.